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Ficha de viajero: Esther en Italia

Plaza del Popolo Roma

Nombre: Esther Barbero Fernández

Edad: 32 años

Profesión: Producción en Agencia de Publicidad

Destino: Italia (Roma y Florencia)

Fecha: Agosto 2015 (6 días)

¿Por qué solo?:

Después de un año muy difícil necesitaba alejarme y evadirme dedicándome mi tiempo. Como siempre había querido ir a Roma me decidí a hacer el viaje sola.

Presupuesto aproximado:

900 €

Lugares imprescindibles para visitar:

El Vaticano, Monumento Vittorio Emmanuel II, Esquina de las cuatro Fuentes, Fontana di Trevi, Plaza Popolo, Plaza España, Vía Corso, Trastévere, Coliseo, Palatino, escapada a Florencia y a Tívoli.

Lo mejor del viaje: descubrir la ciudad perdiéndose por sus calles, preciosas iglesias en cualquier rincón de la ciudad y sin duda los helados y el agua potable en cualquier fuente de la ciudad. La zona de Trastévere es especialmente bonita y auténtica, la mejor pizza y pasta las comí allí (la pizza en Darpoeta y la pasta en Grazia & Graziella)

Lo peor del viaje: en agosto hace mucho calor por lo que, las horas de medio día se hacen especialmente duras.

Consejo de viajero: Si vas a viajar, alojarse cerca de Termini, pero si no es así, lo mejor es coger hotel en el centro. Nunca compres agua y mucho menos a vendedores ambulantes porque todas las fuentes de Roma tienen agua potable (rica y fresca), llévate una botella que pueda ir rellenando.

Fija Viajero Roma

Este post ha sido redactado como contenido para mi proyecto VIAJAONLY del curso de CM de la Cámara de Comercio de Sevilla

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Entrevista a Ada: Australia, mi primer destino viajando sola

Reserva de Canguros en Australia

Ada ¿cuál ha sido el viaje en solitario qué más te ha marcado?

Sin duda fue mi viaje a Australia. Decidí marcharme tres meses porque necesitaba un respiro en el trabajo, había sido un año complicado y necesita tiempo y distancia. Me decidí por este destino porque es muy seguro para viajar y cuenta con algunas de las mejores reservas naturales del mundo.

¿Qué hiciste allí, cual fue tu plan de viaje?

Pregunta más bien qué no hice allí, porque fueron tres meses de lo más intensos. Mi único plan de viaje era ir como voluntaria a una reserva de canguros. Sin embargo, como este voluntariado solo duraría un mes, una vez allí, me puse en contacto con otras entidades para trabajar a cambio de alojamiento y dietas. Visité varias ciudades en Australia, casi siempre por la costa: prácticamente me recorrí la isla entera.

¿Qué fue lo peor (si lo hubo) del viaje?

Creo que lo peor del viaje fue el idioma. Aún no dominaba el inglés y además, una vez allí, su inglés era muy diferente al que yo había estudiado con el agravante de que, cada vez que me desplazaba, el acento variaba un poco y me costaba más entenderlo. También tuve un momento de flaqueza cuando, al llegar el primer día tras 25 horas de vuelo, me percaté de que estaba en la otra punta del punto, sola y sin entender el idioma. No obstante, este momento es muy pasajero y se cura con unas cuantas horas de sueño.

¿Qué fue lo mejor del viaje?

Todo el viaje el sí fue maravilloso. Si tuviera que destacar tres cosas, en primer lugar te diría que la experiencia de cuidar canguros. Soy amante de los animales y estar en contacto tan directo con ellos, darles de comer, cuidarles, fue un experiencia sensacional. Además en esta reserva, había más animales como dingos a los que sacaba a pasear. La segunda cosa es la posibilidad de conocer personas estupendas a las que admiras por su juventud y su valentía y que te hacen pasar momentos inolvidables allí. Y la tercera creo que sería el aprovechamiento del tiempo libre. Yo me fue con un voluntariado en el que solo trabajaba unas horas al día, el resto lo dedicaba de descubrir en bici lugares nuevos, playas desiertas…Australia es naturaleza en estado puro, increíble.

¿Qué consejo darías a alguien que quiera seguir tus pasos?

Algo que yo también hice. Fui cauta a la hora de comprar los billetes, lo hice con una compañía con la que estaba asegurada y tenía la posibilidad de adelantar la vuelta si mi experiencia no era lo que estaba buscando. Eso no me paso a mí. Estuve tres meses que, además, me supieron a poco, pero tenía la tranquilidad de saber que podría volver cuando yo quiera y con un buen seguro.

Este post ha sido redactado como contenido para mi proyecto VIAJAONLY del curso de CM de la Cámara de Comercio de Sevilla

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Asturias, destino que enamora

Asturias es, sin lugar a dudas, uno de los destinos más bellos de España. Es la perfecta combinación de naturaleza, historia, ciudad y gastronomía. Te hará falta más de un viaje (y más de dos) para conocer todos sus rincones, aunque solo un día para enamorarte de ella.

Te vamos a proponer una ruta que configura un semana y en post posteriores te ofreceremos más alternativas. ¿Preparado? Comienza tu viaje:

 

Puente Romano Cangas de Onís, Asturias

Un lugar perfecto para alojarte es Cangas de Onís. Su ubicación hará que te encuentres relativamente cerca de las principales ciudades y enclaves naturales. Además, se trata de un precioso pueblo, famoso por su puente romano, en el que siempre podrás acabar la jornada tomando unos buenos culines de Sidra. Pasar aquí tu primer día será una gran elección.

Lagos de Covandonga

Al día siguiente, levántate temprano y sube a los lagos de Covadonga. Que no te asuste si en Cangas, el día amaneció nublado o incluso lloviendo, acércate a la oficina de información turística y pregunta qué tiempo hace en los lagos.  Para subir, puedes hacerlo en autobús, o puedes llevar tu coche hasta el aparcamiento 4. Una vez allí, coges el autobús que te llevará hasta lo más alto.

Es curioso, y maravilloso, ir subiendo acompañado de “les vaques” que campan a sus anchas, y observar como dejas atrás la lluvia, las nubes y la tierra. Los lagos Enol y Ercina son un regalo de la naturaleza.

Tras visitar los lagos, puedes aprovechar la tarde para visitar el Santuario de Covadonga. No es necesario que seas religioso para apreciar la peculiaridad y belleza tanto de la Iglesia como del Santuario esculpido dentro de la montaña. El sonido del agua, los caminos de madera, las vistas y perfecta combinación entre sol y montaña hacen de este lugar un auténtico retiro de paz.

Santuario de Covadonga

Un plan perfecto para el tercer día sería visitar Gijón. Comienza visitando la Universidad Laboral que se encuentra situada en la parroquia de Cabueñes, a poco más de tres kilómetros del centro urbano. Esta universidad fue construida entre 1946 y 1956 y es la obra arquitectónica más importante realizada en el siglo XX en Asturias y llegó a ser, con sus 270 000 m², el edificio más grande de España.

Universidad Laboral de Gijón

Por la tarde, puedes visitar la ciudad de Gijón. Desde su paseo marítimo hay unas espléndidas vistas al mar Cantábrico y si subes al Cerro de Santa Catalina, te sentirás literalmente en el fin del mundo. Allí, el escultor vasco Eduardo Chillida esculpió su Elogio del Horizonte, símbolo turístico de la ciudad.

Si dispones de tiempo, pasea por Cimavilla, un antiguo y carismático barrio de pescadores, los jardines de la Reina, el Puerto Deportivo y la Playa de Poniente.

Gijón

Nuestra propuesta para el cuarto día es que visites Oviedo. Esta ciudad, está declarada por la UE, una de las ciudades con mayor calidad de vida. Llama la atención por la limpieza de sus calles, su elegancia y belleza arquitectónica. Aunque lo mejor de Oviedo es perderse por sus calles y dejar que la ciudad se muestre poco a poco, te diré algunos sitios que no te deberías perder: Catedral del San Salvador, Museo de Bellas Artes, Parque de San Francisco, ruta de las estatuas, Plaza Trascorrales, y la Plaza de El Fontán

Oviedo

Estamos ya en el quinto día de viaje, pero aún quedan muchas cosas por ver en Asturias.

Te vamos a proponer visitar Lastres y Llanes. Estos dos preciosos pueblos recogen la esencia más auténtica del Principado.

Lastres te gustará por sus casas tradiciones, sus calles empedradas y sus innumerables escalinatas. Si puedes subir al mirador de San Roque, disfrutarás de una espectacular panorámica de la localidad, así como de las playas de La Griega, La Isla y la Sierra del Sueve. No te pierdas tampoco la Iglesia de Santa María de Sábada, el Barrio de los Balleneros, la Torre del Reloj o la Capilla del Buen Suceso.

Lastres

Por la tarde vista Llanes y disfruta paseando por su puerto, recréate con las vistas que hay desde el Paseo de San Pedro y relájate viendo las puesta de sol desde los característicos Cubos de la Memoria.

Y para finalizar tu viaje, el sexto día en el norte de España te propongo visitar algo de Cantabria: San Vicente de la Barquera y Santillana del Mar.

La primera ciudad, dispone de un patrimonio monumental y natural excepcional. Además su peso histórico en el principado data de la edad media, momento en el que la villa vivió su mayor esplendor y época en la que sus hombres protagonizaron importantes gestas marineras en la reconquista de ciudades andaluzas y expediciones a Terranova.

San Vicente de la Barquera

¿Qué es lo que no te puedes perder? El Puerto de San Vicente, el Faro de Punta Silla, Puente de la Maza y la Playa de Gerra.

La tarde mas mágica del viaje la pasarás visitando Santillana del Mar. Esta villa que configura un museo medieval en vivo, te hará sentir como sus habitantes de antaño paseando por su calles. Creo que no hace falta que te guíe en este recorrido porque tus pies te llevarán solos pero sugiero algunos rincones que allí no te puedes perder: Colegiata Santa Juliana, Torre de Don Borja, Casa de los Tagle, Plaza de Ramón y Pelayo, la calle del Cantón.

Santillana del Mar

Aunque estas fotos sean bellas, creo que, para enamorarse de Asturias, debes conocerla en persona, si lo haces, nunca podrás desengancharte de ella.

No te pierdas los próximos post sobre Asturias porque en ellos te mostraremos su lado más natural.

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Mi primera vez

Para algunos no tiene ningún misterio, para otros es un riesgo innecesario y para mí, viajar sola por primera vez fue, lo mejor que he hecho en la vida.

No sabría bien por dónde empezar para explicaros el cómo y el por qué, pero quizás la expresión: “trágame tierra” se ajuste bastante a la realidad que en su día me motivo a hacerlo.

Cuando sientes que estás perdiendo tu lugar en el mundo, cuando sientes que el miedo es más fuerte que tus ilusiones, cuando lamentas al mismo tiempo y en la misma medida el daño recibido y el causado, cuando sabes que ninguno de los consejos que recibas calará lo suficientemente hondo, lo único que pides al cielo es desaparecer.

Así es que sí, puedo afirmar que el motivo más fuerte que me impulsó a viajar sola (a mí, que no sabía que coger un avión) fue la necesidad.

Y gracias a esa necesidad, hoy estoy convencida de que:

NO HAY MEDICINA MÁS CURATIVA PARA EL ALMA QUE VIAJAR SOLO

Ser, por unos días, tu propio centro de atención, escuchar cada una de las palabras que necesitabas decirte, regocijarte en tu solipsismo más puro… eso sólo te pasa, viajando solo.

¿Inseguridades? Si, todas las que imagines. Tuve que leer varios post para animarme y descubrir que no era la primera, ni la última, que estaba en esa situación; tuve que medir al milímetro cada uno de los pasos que daría, tuve que diseñar un viaje a medida sin cabida a contratiempos…tuve que organizarlo todo muy bien porque NO SOY UNA AVENTURERA EMPEDERNIDA. Pero resulta que, para viajar solo, no es necesario serlo. Si necesitas programarlo bien, llevarlo todo reservado, tener anotados cinco folios con información de interés, no pasa nada, lo importante es que lo hagas, te sientas seguro y no mires atrás.

Además, lo que al principio comenzó siendo una obsesión por dejarlo todo resuelto, pronto se convirtió en el mejor momento del día. Llegaba a casa, ponía música típica de mi destino y la mesa repleta de mapas, guías y folios en blanco; hacía en Google Maps, todos los recorridos posibles, veía restaurantes, fuentes, avenidas y me encantaba imaginarme paseando por ellas con la mochila a cuestas. Después, la realidad superó con creces la ficción y la ilusión de organizar el viaje resultó ínfima comparándola con la ilusión de VIVIR el viaje.

Cuando viajas solo, tú decides qué camino tomar, no discutes con nadie sobre qué ver por la tarde, puedes hablar con quien quieras cuando quieras porque SIEMPRE hay alguien dispuesto a hacerlo. Cuando viajas solo comes donde, cuando y lo que te apetece, haces cuantas fotos quieras hacer y nadie te interrumpe el maravilloso espectáculo de un atardecer. Cuando viajas solo descubres que la compañía más fuerte, valiosa e indestructible eres tú mismo.

Y mi último consejo, si vas a hacerlo por primera vez, hazlo ESPECIAL porque cuando más especial sea, más difícil será de olvidar con el paso de los años: ELIGE BIEN TU DESTINO. En mi caso elegí un destino frustrado, un destino que soñaba con un momento especial, un destino que ansiaba visitar y me cansé de esperar. Yo elegí un destino que aún me encoje el estómago, que siempre que lo pienso me saca una sonrisa y al que he prometido volver porque quedé #enamoradadeitalia

Mi destino especial exige un post especial…. Continuará.

no hay medicina más curativa para el alma que viajar solo

Pd: la agencia que diseñó y organizó mi viaje fue Viajes Le Cat, nadie pondrá más mimo y profesionalidad que Cristina.

También te paso el post decisivo que transformó mi preocupación en ilusión: Cómo viajar solo sin quedarte solo, de Vivir al Máximo

 

 

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We love Albufeira

Comenzó siendo mi regalo de cumpleaños pero terminó convirtiéndose en medicina para las dos.

El anhelo de sol, playa, estar juntas un fin de semana sin compartirnos con nadie, alejarnos de la rutina y de otras muchas historias, encontró su lugar perfecto en Albufeira.

La llegada fue sencilla aunque nadie a nuestro paso “fala espanhol”, absolutamente innecesario cuando funciona el lenguaje universal de los gestos. Nos alojamos en Clube Praia da Oura, un lugar envuelto en jardines pintados de flores de mil colores, agua y música de fondo, sencillamente precioso.

Jardines Clube Praia Da Oura Albufeira

Jardines Clube Praia Da Oura

Jardines Clube Praia Da Oura

Jardines Clube Praia Da Oura

Pero el mejor momento vino al bajar a la playa. Una cala celosamente protegida por rocas vestidas de albero nos aloja. La arena es fina, cálida, dorada. Parece estar formada por restos de estrellas que en algún momento bajaron a la tierra y jamás quisieron regresar al cielo.

Cala Albufeira

Cala Albufeira

Por fin al suelo, disfruto más sin toalla, me gusta acariciar la arena, sentir la brisa y escuchar el ir y venir incesante de las olas.  Me gusta cerrar los ojos y activar el resto de sentidos, ponerlos al límite para que después cada neurona de mi cerebro pueda recordar esa sensación. Me da miedo el mar pero amo la playa, la playa que aprendí a disfrutar hace pocos años y que nada tiene ver con recuerdos de niñez. Adoro esa sensación de calidez que te vitamina el cuerpo y traslada los sueños a un espacio en el que dudas si estas dormida o despierta.

Cala Albufeira baja mar

Cala Albufeira baja mar

Cala Albufeira

Cala Albufeira

Buscamos otros rincones en los paseos de mañana, encontramos calas dentro de calas que se convierten en nuestro refugio más íntimo. Allí no hay nadie, sólo mi hermana, la naturaleza y yo. Restos de conchas y rocas modeladas con el arte de las olas nos sugieren que no hemos sido las primeras ni mucho menos seremos las únicas.

Calas Albufeira

Calas Albufeira

Aguas cristalinas Albufeira

Aguas cristalinas Albufeira

Paisajes marinos únicos Albufeira

Paisajes marinos únicos Albufeira

Paraíso natural Albufeira

Paraíso natural Albufeira

El tiempo y la distancia son tan poderosos que, bien avenidos, sanan casi tanto como el agua salada del mar.

"sisters" Albufeira

“sisters” Albufeira

Alguna asignatura nos ha quedado pendiente pero estamos seguras de que volveremos. Porque nos gusta el sol, nos gusta la playa y sobre todo

We love Albufeira

We love Albufeira

 

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PASCUAS

Diría que todo comienza con una larga lista de la compra, un fondo común y un destino claro. Pero son las ganas de juntarnos un año más, convivir durante tres días, compartir risas, juegos y conversaciones lo que nos hace buscar una casita rural para disfrutar las Pascuas entre amigos.

Este año volvimos a nuestros orígenes, volvimos a la primera casa con la que inauguramos la era turismo rural. Tantos recuerdos nos invadieron al entrar que no pudimos dejar de pensar en las personas que en esta ocasión faltaban.

Pero el día nos regaló un espléndido sol que bañó de calor el patio interior, en el que, desde el mismo momento de la llegada no falto comida, bebida y un montón de carcajadas. Porque, somos amigos pero estamos en familia, nos da igual hacer el payaso, gastarnos bromas o cantar a rienda suelta (a pesar de lo mal que lo hacemos).

Y es que en Pascuas no se mira la vestimenta, ni los labios rojos, ni siquiera el reloj. En Pascuas sólo se mira lo que nos apetece, probar las delicias culinarias del resto del grupo, salir a pasear sin preaviso ni planificación.

En estos días disfrutamos del aire fresco que nos regala la montaña, de las flores que acaban de salir para deleite de los forasteros como nosotros, de los arroyos exigentes, los tímidos rebaños y los mastines amigables. En estos días salimos por las calles de Doña Rama como si fuese nuestra propia aldea. Nos hacemos paisanos de nuestros esporádicos vecinos, nos mezclamos en procesiones inesperadas y nos contagiamos del fervor de las costumbres de la zona.

amapolas Pascuas Mastín Pacuas rebaño Pacuas flor conejito Pascuas

Acogemos bien el sol pero no nos molesta la lluvia porque, si el cielo se encapota, la hoguera nos ilumina, nos recoge, nos reúne. Suerte que las horas no corran, de no tener cobertura, de que la televisión sea pequeña y las ganas de reír muy grandes.

El turismo rural te cambia carriles por caminos, edificios por cortijos, parques por parcelas, polución por oxígeno, preocupaciones por sonrisas, calefacciones por chimeneas. Aldeas con casas con doblado, ventanas bajas, plazas ancestrales, umbrales para tomar el fresco. Caminos con amapolas, margaritas, trigo verde, zonas privadas que asaltamos sin permiso consentido.

trigos y amapolas Pascuas arroyo Pascuas

El turismo rural me aporta otra dimensión pero las Pascuas, las Pascuas del Guadiato, me aportan respiro, tranquilidad, naturalidad, amigos íntimos, buenas conversaciones, confidencias, juegos, descanso, imprevistos y otras sensaciones, fantásticas sensaciones.

amigos Pascuas

Acabado el periodo de este año, volvemos a guardar la lista de la compra para consultarla en año que viene, y muchos otros que, seguro, estarán por venir.

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Lazarillos de Salamanca

El dedo marcó Salamanca impulsado por una mezcla de deseos y consejos. El viaje se hizo corto hasta Cáceres y una maravilla a partir de aquí, pues conducir cada km fue similar a conducir hasta otros parajes sacados de cuentos de hadas. Caballos, vacas, toros, águilas y cigüeñas fueron nuestros guías hasta la entrada a la ciudad.

Nada más cruzar sus calles, me invade una sensación de cálida acogida que nada tiene que ver con el frío que amenaza nuestro fin de semana. Apenas soltamos las maletas, nos fuimos a conocer la Plaza Mayor. Mi primer pensamiento recayó en lo mucho que me recordaba a la Corredera de Córdoba pero observando con atención, la Plaza Mayor presenta otras historias en su haber que la distinguen de nuestra joya cordobesa.

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Y es que Salamanca es para observarla al detalle. Es para reparar en cada fachada, en cada balcón, en cada adoquín de cada calle. Salamanca es para detener el tiempo fuera y enfundarse en cada uno de los siglos que ha forjado sus archivos, sus monumentos, su gastronomía y su historia. “El saber” de Salamanca no ocupa lugar pero sí el resquicio de sus libros, su arquitectura, sus esculturas y pinturas celosamente conservadas.

Imposible poner un orden de preferencia a todo lo que hemos visto. Quizás el primer gran descubrimiento fue la Casa Lis, Museo de Art Nouveau y Art Deco asentado en una espectacular casa que vigila el cauce del Río Tormes. Dos cosas me enamoraron sobre manera en este lugar: la colección de figuras criselefantinas inspiradas en las bailarinas de mis amados años 20 y las vidrieras que envuelven cada metro cuadrado de techos y ventanales que tornan de color hasta los días más grises. Imposible no pensar qué haría si esa casa fuese mía, así que hice mis propios planos tomando un café con vistas al río.

Casa Lis

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Sobre las Catedrales (Nueva y Vieja), Universidades (de Salamanca y Pontificia), Casa de las Conchas…nada más importante que aportar que lo que os enseñan los libros de historia. Pero si puedo dar un consejo os diré que, cuando vayáis, atendáis con entusiasmo a cada lección, a cada explicación, a cada lectura; y que lo hagáis revistiendo vuestras ropas con las ropas de cada siglo, comulgando más o menos con lo que cada elemento representa pero soportando el peso de años de historia, de mentes brillantes que han pasado por el banco donde es posible que tú estés sentado, de vítores y persecuciones de quien llevo sus ideologías a esos extremos que hoy no entendemos pero que en su día dieron forma a esta ciudad.

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Y sin más lazarillo que las cigüeñas que vuelvan juntas fieles a sus parejas, llegamos el domingo a la ribera del Río Tormes. El agua corre cristalina, sin pausa pero calmada y se me antoja que algo más fría de lo que aparenta. La vegetación que la envuelve la protege en la misma medida en que la embellece y el sol que nos acompañó en nuestro fin de trayecto nos dio un horizonte limpio y abierto. Paseamos por allí durante horas conscientemente inconscientes de que nuestro viaje estaba llegando a su fin.

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Mi último regalo vino en notas musicales que navegaban por la Calle Rua Mayor. Un violín entonaba “HEY BOTHER” de Avicii con un gusto que envidiaría el propio autor. El artista “J Lin, Nehcnil o simplemente Javi”, como se describe en su Facebook, bien podría llenar teatros, pero  suerte que justo ese día estuviese allí para permitirnos disfrutar de su arte.  Os invito a que le sigáis y escuchéis sus videos, es sensacional.

Mi última mención es para los lugares que más sonrisas nos brindaron acompañadas de café, vino y tostas:

Café Dominicos, preciosa cafetería que te adentra en la primera mitad del siglo XX, donde tomarse un café sentada en las antiguas butacas del Teatro Real de Madrid, con vistas al Convento de San Esteban es la mejor manera de comenzar el día.

Asador Don Mauro, restaurante con grandes cristaleras que te chivan todo lo que pasa en la Plaza Mayor y donde el servicio te saluda el segundo día como si fueses de la familia.

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El consejo de fin de post os podéis imaginar cual es: lo que realmente le da valor a un viaje, es la compañía:

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En la sierra de Huelva

La semana no fue fácil en el trabajo y el tan deseado viaje parecía un espejismo en un universo de fatiga. Subí al tren con la agenda en la cabeza y una hora después al coche más bien con la mente en blanco. Me hicieron falta algunas canciones para aplacar los nervios y darme cuenta que…iba camino de Alájar. Pero el viaje no fue pesado y la belleza paisajística de la sierra de Huelva se fue adentrando por los cristales del coche. Y así, kilómetro tras kilómetro, pino tras pino, aldea tras aldea, me sumergí en nuestro tan anhelado fin de semana.

La última curva nos frenó en seco, abrió las puertas del coche y obligó a otear lo que la montaña nos había guardado. Mirad vosotros mismos:

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Pero sin duda, lo mejor llegaría a la mañana siguiente. El sol sustituyó mi despertador diario y el olor a café y pan tostado nos entonó la mañana. Relevé la máscara de pestañas y el maquillaje por unas buenas zapatillas de deporte y salimos a recorrer la ruta: Alájar-Peña de Arias-Castaño del Robledo-El Calabacino-Alájar.

Hacía tiempo que no respiraba aire tan puro, hacía tiempo que no me invadía tanta paz, tanta tranquilidad, tanta belleza natural. La ruta nos presentó personas con las que conversamos, con las que hicimos un trayecto, con las que nos paramos a disfrutar del camino y de las que nos despedidos como verdaderos amigos. Son las cosas de la naturaleza.

La ruta nos descubrió rincones, tesoros escondidos tras los matorrales, caminos de cuentos de hadas y gnomos. Aldeas que aguardan recelosas en los pulmones de la sierra, que sobreviven, que reviven y se reencarnan.

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La ruta nos descubrió antiguas iglesias, legendarios arcos, castaños tiritando de frío pero fuertes, intocables, unidos.

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Y  después de seis horas de un dulce, transparente e inolvidable camino, la ruta nos dejó el cansancio, la calma y Alájar, el alivio.

El domingo despertó algo más nublado pero igual de atractivo. Las maletas volvieron al coche pero nosotros paramos en Aracena.

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Paseamos por sus calles, compramos su artesanía y sobre todo, degustamos su gastronomía. La Plaza del Marqués de Aracena, recién abrillantada con algunas gotas de lluvia, lucía colores intensos.Su amplitud nos permitió observar el sitio donde iríamos a almorzar. Restaurante Manzano nos abrió sus puertas, nos sirvió buen vino y, entre otros cuantos platos, estas setas con queso que pedimos con tan buen tino.

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El postre vino de la mano de Confitería Rufino

Parada obligada que todo el mundo nos aconsejó pero que nadie supo describirnos con tanto acierto. Establecimiento tradicional que te traslada a otra época en la que comer un dulce era prácticamente motivo de fiesta. Coloridos azulejos y muebles blancos que habrán visto pasar a miles de personas que buscaban, como nosotros, el dulce perfecto para terminar un viaje sensacional.

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