El día que aprendí a dejar de forzar

Fue ese día, el día que aprendí a dejar de forzar, el mismo que dejaron de pesarme mis cadenas. Ese momento en que descubres la diferencia entre intentar con ilusión y obligar con desesperación en el que el sistema por si solo se reajusta cayendo todo lo que no tiene sentido.

El día que aprendí a dejar de forzar descubrí cuáles eran los imprescindibles de la vida, las personas que siempre estarían ahí las viera o no a diario, hablase con ellas con más o menos asiduidad, con las que tuviese más o menos diferencias, aprendí qué era lo más vital.

El momento en que comprendí que soportar todo el peso no era de valientes sino de cobardes por el miedo a perderlo todo, a no tener nada que mantener, a sentirme en la cuerda floja por tanta ligereza en mis espaldas.

El día que aprendí a dejar de forzar arroje por la borda el telescopio que sólo miraba hacia un lado para disfrutar del resto del océano, arroje la resignación, el conformismo, la costumbre, los calendarios, el reloj, los prejuicios… arroje tanta sobre carga que ahora el viento me empuja sin resistencia a otros bonitos puertos a los que llego sin lastres, miedos o inseguridades.

El momento en el que entiendes que irremediablemente esta vida es una mezcla de tu esfuerzo y de tu suerte, que necesitas ambos para mantener el equilibrio, que sin fuerza de voluntad no eres sino un trapo y sin suerte no eres sino una marioneta.

El día que aprendes a dejar de forzar es el mismo en el que entiendes por qué ya no volabas en tus sueños, por qué ya no tenías ese nudo en el estómago, por qué las ilusiones siempre eran comedidas y las esperanzas tenían techo.

El momento en que adviertes que el camino se hace andando, que no depende de lo que vivas sino de cómo lo vivas, que no importa tanto el pasado sino la sensación de presente, que hay adolescencias a los treinta que superan con creces las de los quince, que el sendero está lleno de bonitas casualidades y que para esto sólo has tenido…que dejar de forzar.

El día que aprendí a dejar de forzar

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17 comentarios en “El día que aprendí a dejar de forzar

  1. Totalmente de acuerdo contigo! Todos debemos aprender a dejar de forzar. Lo que soporta fuerza/presión al final se resiente… Por eso mismo hay que disfrutar siempre el presente, sin aspectos que te coarten!! Un besazo!!!

  2. Mira usted por donde me he encontrado este blog maravilloso que seguire con asiduidad :). Estoy completamente de acuerdo con todo lo que escribes. Me alegra saber de ti Esther! y como bien dices…. hay que dejar de forzar y librarnos de las ataduras… hay que creer que siempre nos esperara algo mejor.
    Un besazo enorme!

    • Carlos¡ Qué alegría y que ilusión por favor¡¡ el fin de semana pasado me acordé de ti porque volví a echar un vistazo a mi viejo estuche del instituto y ahí estabas tu “CAROS” 🙂 Muchísima gracias por leerme y por escribirme¡ este blog sólo se alimenta de cosas compartidas con el resto del mundo, si no, no tendría sentido. Me alegra saber que en esto pensamos lo mismo. Es imprescindible para seguir creciendo como personas y mirar positivamente hacia el futuro. Un beso enorme¡ y muchísimas gracias¡

  3. Me declaro fan incondicional de este blog y particularmente de este post!!! No puedo estar más de acuerdo. Dar el paso es muy duro y el camino no es fácil, pero nada ede compensar tanto como esa sensación de ser más TU que nunca y disfrutar el presente lejos de los lastres de ese peso del qe hablas por la “obligacion de seguirforzando” y de la culpabilidadd. Un besazo enorme Esther!

    • Muchísimas gracias Carmen¡ entre hoy y ayer me estáis llenando de alegría entre todos. Siempre pienso que hay que intentar las cosas, y hacerlo con ilusión para que tengan sentido y se disfrute de ellas, pero llegado un punto, hay que valorar si el cambio es la mejor solución. Yo aplico a todos los aspectos de la vida, amigos, familia, amor y trabajo. A veces esos cambios tan duros nos salvan por dentro. Un besazo¡ Gracias¡

    • Muchísimas gracias Patricia¡ Es verdad que a veces cuesta hacerlo pero debemos tenerlo muy presente en el día a día. Como bien dices ¡Seríamos mucho más felices¡
      Gracias por leerme y escribirme¡ Te seguiré con ilusión¡
      Un beso
      Esther

  4. Me encanta! Qué cierto es cariño… a disfrutar la vida y todo lo que nos regala dejándonos llevar y sin tratar de forzar nada… Te he dicho que escribes espectacularmente bien?? pues sí. Un beso muy grande!!!!!

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