Surcando los cielos

No he quedado con nadie, no me he puesto guapa ni me he arreglado el pelo, pero tengo una cita importante. Hoy me voy al bosque, el cielo está azul y despejado, apenas ligeras y finas nubes me recuerdan que, por encima de mí podría haber algo. El día es cálido pero huele fresco, desde este lugar sólo veo verde pero voy a emprender el vuelvo a ver qué hay más allá.

La cima de la montaña es lo suficientemente llana como para coger carrerilla y en los últimos pasos antes del precipicio toda mi fuerza se concentra en las piernas: tengo que dar un gran salto¡ abro mis “alas” y comienzo a planear. Cientos de metros me separan del suelo pero no hay vértigo, no hay mareo, sólo sensación de libertad, de plenitud, de tranquilidad y euforia al mismo tiempo.

El paisaje es precioso, desde arriba se ve todo mucho mejor. Los pinos acompañan la bajada de las aguas por el cauce del río. Las flores se agrupan de pequeñas mareas de colores que apenas se mueven con el viento.

Podría bajar, podría acercarme un poco y tocar el río, podría dar un paseo por los caminos de tierra que, a algún sitio llevan pero, es que aquí se está tan a gusto que no puedo sino volar y volar despacio, disfrutando de las vistas, respirando este aire puro que sólo se encuentra aquí arriba.

Sé que no tengo todo el tiempo del mundo, podría intentarlo pero no funcionaría, por eso tengo que aprovechar estas horas, debo vivir esta sensación de nadar por el aire sin nada a contracorriente.

Mañana, mis alas y yo, iremos a otro lugar. Me gusta el mar, me gustan las olas y me gustan los acantilados. Desde el cielo nada me da miedo, es mi terreno, lo domino, es imposible que me ahogue. Así que hoy sí, hoy voy a bajar, hoy voy a acariciar las olas, voy a ver de cerca los verdes y azules del agua, hoy volaré sobre el mar como un barco que no toca gota. Y cuando me haya cansado de navegar, volveré a subir.

Es tan fácil, tan placentero, tan motivador. Aquí tampoco tengo nada sobre mí, no merece la pena mirar hacia arriba porque me siento en lo más alto. El aire es suave aunque veo como las olas rompen bruscamente en las rocas, será que a mí no me afecta tanto, lo tengo todo controlado. Las brisas me llevan, me ayudan, me empujan, me guían hacia espectáculos únicos de la naturaleza sólo apreciables desde estas alturas.

Hoy también tengo mariposas en el estómago, creo que es esa sensación, la de libertad, la que hace que a veces contenga el aire queriendo detener el tiempo. Pero el tiempo pasa, y de nuevo va llegando la hora.

Esta noche, como cada noche desde hace unos años, me dormiré pensando en esta sensación, en estos sueños que invadían mi cama y me hacían volar alto. Dicen que con los años se deja de soñar con volar, eso dicen, pero yo me resisto porque es para mí uno de los mejores momentos del día. Es darle utilidad a unas horas que pasan desapercibidas pero que yo tenía la suerte de vivir y aún más de recordar.

Hay escenas, saltos, paisajes, sensaciones que están tan frescas en mí memoria que no parece que hubiese pasado tanto tiempo.

Creo que nunca hay que renunciar a los sueños, ni literales ni figurados, por eso esta noche volveré a cerrar los ojos, para intentar de nuevo, surcar los cielos.

Estas fotos son lo más parecido que he vivido despierta a la sensación que os cuento, dormida.

comienza el vuelo Ribera Guadalquivir Puente Romano urbanizaciones Circo en el Tablero Sierra de Córdoba Ruina Medina Azahara Depuradora Campos sembrados Surcando los cielos

 

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11 comentarios en “Surcando los cielos

  1. Ohh que bonito leer como describes tus sueños y más si vuelas sin tener que salvarme jeje. Sigue disfrutando tanto todo, hasta de un simple sueño. Un besazo.

    • Sister, gracias a que vuelo en mis sueños puedo salvarte en todos ellos¡¡ un simple sueño te da tranquilidad, sosiego, fuerzas para el día siguiente, un simple sueño se convierte en un gran sueño si tenemos capacidad de disfrutarlo. Un besazo

  2. Creo que nunca hay que renunciar a los sueños, ni literales ni figurados, por eso esta noche volveré a cerrar los ojos, para intentar de nuevo, surcar los cielos. Llamame para el siguiente. Por un momento he pensado que estaba ahi contigo. Muy buen post. Bs

    • Muchísimas gracias¡ las fotos son de 2011. Ese vuelo fue uno de los regales más especiales que me han hecho en la vida y tengo que repetirlo¡ Y es cierto que ya no sueño a diario que vuelo, (no se si por la edad) pero últimamente lo he hecho alguna noche y he tenido la suerte de recordarlo. Es sensacional¡ un bs

  3. Soñar como me gusta soñar hasta despierta no hago jijijiji. Siento no compartir eso de volar así de alto jijikik me da un poco de cague jijijiji. Pero si q sueño todos los dias y todas las noches y me encanta. Q bien describes todo chikita. Un besazo. Por cierto sueño con verte q ya hace mucho jijijiji. Muak

  4. Hola loquita… Esto es reciente??.. No sé cómo se te ocurren tantas cosas…. Prefiero que sueñes que vuelas a que te pongas a volar de verdad… Cuídate muchoooo… Un besazo…

    • Hola¡ no, no es reciente por desgracia, es de 2011, regalo de cumpleaños, pero eran las fotografías ideales para ilustrar el post. No obstante tengo que repetirlo. Lo haría todos los días si no me arruinase con ello 🙂 Un besazo bigsister

  5. Pingback: El día que aprendí a dejar de forzar | Los jazmines de mi abuela

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