La llave de mi casa

“Ya no sé cuál es mi casa” Esta fue la respuesta que me dio mi hermana ayer cuando, al visitar mi nuevo piso en Córdoba, le dije: “Estás en tu casa”.

Y es que, desde que las dos salimos del pueblo para estudiar, hemos pasado por tantos pisos distintos, tantas compañeras distintas, hemos hecho y deshecho tantas maletas que algún día estoy segura, perderemos la cuenta.

Podría hacer mil reflexiones sobre el momento que nos ha tocado vivir, sobre la capacidad de esta generación de adaptarnos a un piso cada dos años, a la incertidumbre del trabajo, a viajar si quieres ver a tus padres y familiares. Podría hacer la reflexión sobre el esfuerzo tremendo que hacen amigos míos saliendo del país para tener otra oportunidad, su fortaleza para no ver a su familia durante meses y lo afortunadas que nos debemos sentir nosotras por estar a dos horas escasas de todo esto.

Sin embargo, este post lo dedico a nuestra casa, a nuestro hogar, a esas “cuatro paredes” que sólo cruzarlas sientes alivio, descanso, seguridad. Lo dedico a esa única llave de nuestro llavero que lleva años sin cambiar, que ha visto pasar por las anillas llaves de mil formas y colores, que han estado, han pasado y se han marchado.

Dedico este post a mis padres que dan calor a mi hogar, que siempre nos reciben con mil besos y abrazos y una frase que se repite semana tras semana: “Que ganas tenía de verte”. A nuestras habitaciones en el pueblo, que no han cambiado desde hace años, que están abarrotadas de recuerdos, de regalitos, de fotografías, de objetos que significan algo para mí y van directamente al santuario de mi estantería.

Dedico este post a mi sofá, a los viernes por la noche cuando todos nos sentamos juntos construyendo una maraña de piernas y brazos. A ese momento en que tu madre te pregunta “¿cómo has pasado la semana?” y no sabes qué contarle porque no quieres contarle penas. A los sábados y los domingos por la mañana, cuando el desayuno incluso se enfría en la mesa casi insultando a los 5 minutos del resto de la semana dedicados a tomar un poquito de café.

Dedico este post a mi terraza, ese luminoso lugar al que nos encanta subir a jugar con Nano, a tomar el sol, a reflexionar. Al armario de la cocina lleno de chocolate y dulces que hace sepan de una forma distinta al resto de chocolates y pasteles. A las tartas de galleta que nos acompañan en cada cumpleaños, en cada celebración o en cualquier fin de semana que mi madre está especialmente feliz.

Y finalmente lo dedico a mi jardín, ese pequeño trocito de mi casa precioso y florido que nos recibe cada viernes y nos abre las puertas del hogar. Ese lugar donde nos damos los tiernos y deseados besos de bienvenida y los tristes y penosos abrazos de despedida. Ese lugar donde hemos derramado tantas lágrimas pero desde donde emprendemos nuestra salida a construir nuestro propio mundo.

Porque nuestro futuro está fuera, nuestra vida lejos del pueblo, nuestro trabajo, nuestras nuevas futuras casas, nuestro porvenir, nuestras vidas junto a otras personas…Pero nuestra casa, nuestro hogar, la única que sabemos que siempre será nuestra, está en un solo lugar:

La llave de mi casa

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8 comentarios en “La llave de mi casa

  1. Ains…q gran verdad!! Como en casa en ningún lado…y más en estas fechas tan entrañables…!! As bordao el post…!!;) Mas de uno nos sentimos identificados..al salir tan pronto de casa…”” Un besazoo!!
    PD: Muy lindas las hermanas posando en casita!!;)

  2. Q bonitooo amiga!!!!! Te puedo decir q hasta teniendo tus propia casa, es decir tu hipoteca llegar a casa reconforta, el olor inconfundible q te trae recuerdos de la niñez de tu vida. Momentos inolvidables y lugares inolvidables q forjan parte de tu persona. Pero bueno el ciclo de la vida es asi y todos tarde o temprano tenemos q abandonar el nido. También es muy bonito entrar en tu propia casa donde dejas las cosas donde y como kieres porq sabes q luego tu eres la q la tendra q recoger despues jajaja no escucharas” recoge esooooo!!!!”. Me encanta leerte amiga un besazo

    • Hola amiga¡¡ yo se que cuando tenga mi propia casa sentiré que tengo dos hogares…pero aún no me ha llegado el momento¡ y si que es verdad que cada cosa a tu tiempo ;D
      yo doy fe de que tus dos casas son igual de preciosas que de acogedoras (al menos siempre lo han sido para mi por tratarme como una más). Gracias por escribirme¡ un beso enorme¡¡

  3. Tienes razón prima… Aunque se tenga casa propia, la casa de los papis seguirá siempre siendo nuestro hogar..aunque si es verdad que cuando ya tienes hijos la sensación va cambiando.. Vas construyendo tu casa.. Tu hogar.. Pero de aun asi el calor de nuestra casa, donde hemos crecido, a la que volvemos siempre que podemos es especial.. Me gusta guapa lo que escribes… Un beso

  4. Bueno no sé que decirte que no expresará mi cara cuando lo leí por primera vez el domingo por la mañana delante tuya. Que el hecho de llevar dos años separadas hace que esos viernes que vengo a casa sean aún más deseados y las despedidas y caminos de vuelta más duros. Y que te has quedado corta con un piso cada dos años, pues yo en dos meses he tenido tres mudanzas jejeje. Un beso enorme me ha encantado.

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